1 mar. 2007

La pérdida de la inocencia en un laberinto

Cuando están bien narradas, las grandes cintas del género de fantasía nos permiten sumergirnos en situaciones y entornos que en el fondo reconocemos como irreales, pero aceptamos como válidas dentro del entorno en que se presentan. Los mejores dramas que recrean las consecuencias de un episodio histórico logran acercarnos al drama humano y socio-político de las sociedades a las que les tocó vivir y escribir la historia. El Laberinto del Fauno es las dos cosas y más, es un cuento de hadas para adultos (tal y como lo ha descrito su propio director Guillermo del Toro).

La protagonista es la pequeña Ofelia (Ivana Baquero), quien viaja con su madre embarazada (Ariadna Gil) al pueblo donde está destacado su padrastro, el Capitán Vidal (Sergi López), un cruel militar franquista en la España de 1944. Por un lado, ella se niega a aceptar a su padrastro y se esconde en su propio mundo, en el cual unas hadas la llevan hacia un laberinto en el que un fauno le informa que ella es una princesa, pero para conocer su reino debe cumplir ciertas tareas. Por su parte, el Capitán Vidal está obsesionado con que nazca su hijo y a la vez se enfrenta violentamente a la resistencia de los opositores al régimen de Franco.

La cinta permite también mostrar la transición hacia la adolescencia de Ofelia, quien está al límite de perder la inocencia en medio de los brutales acontecimientos que suceden a su alrededor. Su mundo de fantasía no es para nada colorido o alegre; por el contrario, es peligroso, oscuro y retorcido. Pero ella no escapa de su realidad para desentenderse del mundo, sino más bien se preocupa por su mamá y por el hermano que hace decaer la salud de su mamá desde el vientre y cree que a través de ciertas acciones “mágicas” podrá ayudarlos.

El guión de Guillermo del Toro triunfa en su apasionante creación de mundos paralelos, en los que además del esfuerzo de Ofelia por lograr las tareas encomendadas por el fauno, están Mercedes (Maribel Verdú) y los otros rebeldes que luchan contra las atrocidades de Vidal. En ambos casos, encontramos dos heroínas que luchan con coraje y fortaleza, a pesar de las circunstancias adversas.

Llaman la atención desde el principio las escenas de extrema violencia, que recuerdan los explícitos baños de sangre de La Pasión de Cristo. Pero al igual que en la cinta de Mel Gibson, aquí esas escenas se justifican por su enorme capacidad de mostrar el sufrimiento que implica hacer un gran sacrificio y la crueldad de aquel que se regocija venciendo a su enemigo a través de la tortura.

La película acaba de obtener 3 premios Oscar: dirección artística, fotografía y maquillaje, los cuales son bastante merecidos. Los escenarios del mundo fantasioso son alucinantes, en buena parte gracias a una iluminación en clave baja que da el debido ambiente tenebroso. El maquillaje de los personajes del fauno y el hombre pálido es sobresaliente, sobre todo, en el segundo, que tiene los ojos en las palmas de las manos.

La banda sonora de Javier Navarrete es otro mérito rescatable, logrando estremecer a través de sus notas tristes. De las actuaciones, la pequeña Ivana Baquero, Maribel Verdú y Sergi López están estupendos y deberían haber merecido un mayor reconocimiento. Definitivamente, estamos hablando de una de las mejores películas del 2006, un laberinto en el que vale la pena perderse y dejarse llevar por la imaginación.

Título original: El Laberinto del Fauno
Director: Guillermo del Toro
País y año: México, España 2006
Actores: Ivana Baquero, Sergi López, Maribel Verdú, Ariadna Gil
Calificación: **** 1/2

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