24 feb. 2009

El curioso paso del tiempo

"La vida sería mucho más feliz si naciéramos a la edad de 80 años y viviéramos tranquilamente hacia los 18", dijo alguna vez Mark Twain. Esta frase inspiró a F. Scott Fitzgerald para crear un relato corto sobre un hombre que envejece al revés y, a su vez, ese cuento inspiró la nueva película del genial director David Fincher: El Curioso Caso de Benjamin Button.

La narración, que abarca ocho décadas, comienza en la ciudad de New Orleans en 1918. El mismo día que la Primera Guerra Mundial llega a su fin, nace un bebé muy extraño: su piel está llena de arrugas y tiene todos los achaques propios de un hombre de 80 años. Como su madre muere al dar a luz, su padre lo abandona y Queenie (Taraji P. Henson), una sirvienta negra que trabaja en un asilo de ancianos, adopta al bebé y lo cría como si fuera su propio hijo.

Cada día que pasa, Benjamin (Brad Pitt) se va haciendo más joven y a pesar del amor de Queenie y de varios personajes entrañables que conoce en el asilo, su apariencia de niño-viejo genera el rechazo en muchas personas. Pero no de Daisy, una niña que viene ocasionalmente a la casa de reposo para acompañar a su abuela, y con quien Benjamin compartirá un romance imposible, muchos años después, cuando ella sea una mujer adulta (Cate Blanchett).

Muchos han comparado las similitudes que tiene esta película con Forrest Gump y justamente, ambos filmes comparten el mismo guionista, Eric Roth. A pesar de algunos puntos en común (la relación madre-hijo, los problemas de aceptación de alguien distinto a los demás, las travesías y aprendizajes del protagonista, el excéntrico capitán del barco, etc.), El Curioso Caso de Benjamin Button es un drama con elementos de fantasía y un universo narrativo propio, con fascinantes personajes secundarios.

A través de pequeños episodios que van ocurriendo en la vida de Benjamin y las reflexiones que él hace al respecto, la película nos plantea cuestiones como el inevitable paso del tiempo y todo lo que se lleva consigo, la presencia vital pero finalmente pasajera de la gente que transforma nuestra vida, las oportunidades perdidas que definen el curso de nuestro destino, etc.

Por otra parte, el acabado visual que Fincher le imprime a la cinta es espectacular. El nivel de detalle que hay en cada escena es sencillamente impresionante. Si tuviera que escoger tres escenas memorables, me quedaría con el episodio del relojero ciego que construye un gran reloj para la estación de tren, el baile que realiza Daisy bajo la luz de la luna y la descripción minuciosa que realiza Benjamin de un evento inesperado en París.

La película ha recibido nada menos que 13 nominaciones al Oscar de este año, incluyendo mejor película y mejor director. De los actores, han sido nominados Brad Pitt y Taraji P. Henson, como la amorosa madre de Benjamin. Cate Blanchett, quien no fue nominada, también está excelente y luce bastante natural, a diferencia de los biopics que ha hecho últimamente. Además de ellos, las verdaderas estrellas del film son los artistas encargados del maquillaje y efectos visuales, quienes han hecho un trabajo asombroso al recrear el rejuvenecimiento de Pitt, quien llega a verse más joven que en las épocas de Thelma & Louise.

La sobrecogedora imagen final del viejo reloj en el depósito resume a la perfección el sentido del film: todo lo que se acumuló con el tiempo (las experiencias, los sentimientos, la juventud, la belleza) se termina diluyendo en el mar de los recuerdos.

Título original: The Curious Case of Benjamin Button
País y Año: Estados Unidos, 2008
Director: David Fincher
Actores: Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Tilda Swinton, Julia Ormond, Elias Koteas
Calificación: **** 1/2

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