16 ago. 2011

La cinefilia útil I

En el XV Festival de Cine de Lima, los más pequeños fueron los grandes protagonistas. Muchas de las películas proyectadas se enfocaron en la niñez y los peligros que la acechan: violencia, indiferencia paterna, abandono, etc. Cintas provenientes de Latinoamérica y Europa nos abrieron la puerta a universos paralelos en los que la edad de la inocencia se ve contaminada por un entorno cada vez más hostil.

El jurado de la sección oficial de competencia (ficción) tuvo una presidenta de lujo: la carismática Geraldine Chaplin, digna heredera del legendario Charles Chaplin. Junto con ella, los demás espectadores pudimos apreciar decenas de cintas peculiares e impactantes, que reafirmaron la utilidad de nuestra cinefilia.

Perú

Las malas intenciones está ambientada a inicios de los años 80, cuando el terrorismo comenzaba a carcomer el Perú. Cayetana (Fátima Buntinx) es una niña de 8 años que está celosa del bebé que está esperando su mamá. Ella cree que el día que él nazca, ella morirá.

La directora y guionista Rosario García-Montero recrea con acierto la crisis de una niña que se siente olvidada y nos invita a fantasear con sus históricos amigos imaginarios: los héroes nacionales Olaya, Grau y Bolognesi. La cinta recuerda a la novela de Bryce Echenique Un mundo para Julius por la mirada infantil de un mundo privilegiado, pero frágil y etéreo. Sin dudas, fue la mejor película de la sección oficial de competencia (ficción). Calificación: ****.

Coliseo, de Alejandro Rossi, es la historia de Marcial y Esperanza, dos jóvenes que participan en un concurso de huaylarsh para salvar la carpa de música folklórica en la cual practican sus danzas y que pertenece a los abuelos de Marcial, quienes, a su vez, acogieron a Esperanza cuando era niña.

Lo mejor de esta fallida película son las escenas de danza, en las que el huaylarsh se luce majestuoso. Lamentablemente, los protagonistas Luis Enrique Gastelu y Noelia Ramírez evidencian su inexperiencia actoral y demuestran que su mayor talento es sólo la danza. Incluso actores de respetada trayectoria como Delfina Paredes y Aristótoles Picho se ven obligados a recitar diálogos esquemáticos y forzados en este cuento de hadas de migrantes soñadores. Calificación: **.

Colombia

Los colores de la montaña sigue de cerca a tres niños del campo colombiano: Manuel, Julián y “Poca Luz” (quien recibe este apodo por ser albino y cegatón). El balón de fútbol que a Manuel le regalaron por su cumpleaños, cae accidentalmente en un campo minado y los tres amigos se lanzan a la aventura de rescatarlo.

Mientras que los niños están rodeados de minas antipersonales, sus padres deben lidiar con las guerrillas y los paramilitares. A pesar de que podría haber sido un drama más intenso, el director Carlos César Arbeláez prefiere darle un tono más ligero a esta propuesta pacifista, enfatizando el poder del deporte y el arte (la pintura) como alternativas frente a la violencia. El mayor acierto está en la elección del reparto infantil. Calificación: ***.

En el próximo post: las películas de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

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