21 ago. 2016

Festival de Cine de Lima 2016: Primer recuento

Este año tuve el honor de integrar el jurado de APRECI (Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica) en el Festival de Cine de Lima, que llegó a su vigésima edición. Junto a mis colegas José Romero y Carlos Enrique Díaz, evaluamos las 18 películas latinoamericanas en competencia y entregamos el premio a la mejor película a La luz incidente de Ariel Rotter.

En este primer recuento, me centraré en algunas de las películas más logradas de la Competencia Oficial de Ficción.

La luz incidente (Argentina)


Desde que su esposo falleció en un accidente, Luisa (Érica Rivas) se ha rehusado a enfrentar el proceso de duelo, abrumada tanto por esa ausencia como por la responsabilidad de encargarse ella sola de sus dos pequeñas hijas. Cuando conoce a un hombre que desea iniciar una relación con ella, Luisa debe decidir si deja sus temores de lado para poder rehacer su vida.

Esta hermosa película filmada en blanco y negro es un retrato, a la vez elegante y contenido, sobre el miedo de una mujer a recoger los pedazos fragmentados de su propia existencia después de una crisis y volver a levantar sus cimientos. Las estupendas actuaciones de Érica Rivas y Marcelo Subiotto, la sobria dirección de Ariel Rotter y la virtuosa fotografía de Guillermo Nieto contribuyen a configurar una experiencia cinematográfica notable.

Aquarius (Brasil)


Clara (Sonia Braga) es una ex crítica de música que vive en un edificio frente al mar en Recife. Una empresa inmobiliaria ha comprado todos los departamentos del inmueble, salvo el de Clara, quien se niega a vender el suyo. Pronto se desata una guerra entre Clara y la compañía, la cual llega hasta niveles insospechados.

A partir de ese conflicto, el director y guionista Kleber Mendonça Filho cuestiona esa pretendida modernidad que en su soberbia ignorancia se atreve a arruinar lo clásico. Además, muestra sin tapujos la belleza y sensualidad de una mujer de más de 60 años que no le tiene miedo ni a los prejuicios ni al cáncer ni a las amenazas de una gran corporación. Sonia Braga ofrece una magnética actuación, generosa en pasión, coraje y energía. Es una leyenda viviente en la cúspide de sus poderes como intérprete.

Boi Neon (Brasil)


Iremar (Juliano Cazarré) trabaja en las “vaquejadas”, un tipo de rodeo que se practica al noroeste de Brasil. Vive en un camión que transporta a los animales de un show al otro. En sus tiempos libres, dibuja algunos diseños en una revista mientras sueña con ser diseñador de modas.

Al director Gabriel Mascaro le interesa mostrar cómo polos opuestos se atraen y confunden en una mezcla inquietante: la bestialidad del animal y la racionalidad del hombre, el salvajismo y la sofisticación, la inocencia y el erotismo. El protagonista Juliano Cazarré construye un personaje lleno de contrastes, pero al mismo tiempo coherente y fascinante en su peculiar construcción de una masculinidad diferente, que combina la sensibilidad con la rudeza.

Alba (Ecuador)


Alba (Macarena Arias) es una niña de 11 años cuya madre se enferma y debe ser internada en un hospital, por lo que tiene que irse a vivir con su padre, a quien apenas conoce. Mientras Alba intenta encajar en el grupo de niñas populares del colegio, debe aprender a convivir con su padre, un hombre solitario e introvertido.

Esta auspiciosa ópera prima de la directora Ana Cristina Barragán ofrece un logrado retrato de los complejos cambios que trae consigo la pubertad, cuando uno empieza a abandonar la inocencia de la niñez y asume ciertos comportamientos propios de los adultos, como el odioso juego de aparentar para complacer a los demás. La relación de Alba y su padre está habitada por silencios y miradas que parecen de incomprensión, hasta que se transforman en una necesaria complicidad.

La última tarde (Perú)


Ramón (Lucho Cáceres) y Laura (Katerina D'Onofrio) son dos ex militantes de izquierda que se reúnen para firmar los papeles de su divorcio tras 19 años sin verse. Durante ese reencuentro, es inevitable hacer un ajuste de cuentas con ese pasado que se cortó abruptamente cuando ella huyó de él sin dar explicaciones.

El director Joel Calero aprovecha la historia de esta pareja separada para representar las heridas que aún dividen a la sociedad peruana, dos décadas después del conflicto armado interno. Las largas secuencias de conversaciones que van del reproche a la nostalgia recuerdan a Before Sunset de Richard Linklater y Copia certificada de Abbas Kiarostami, pero están enmarcadas en una realidad local que aborda nuestro pasado reciente. Lucho Cáceres y Katerina D'Onofrio están estupendos y logran llenar de autenticidad y urgencia esos diálogos que van armando el rompecabezas de una relación quebrada pero todavía extrañamente cálida.

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