Los saltos persas

La acelerada película tiene abundantes escenas de acción, aventuras y saltos, muchos saltos. No sólo el protagonista prefiere desplazarse de un sitio a otro saltando por los techos o trepando paredes como el Hombre Araña, sino que además la narración tiene varios saltos en el tiempo, gracias a la mágica daga que puede retroceder al pasado y cambiar cualquier evento.
Este mecanismo, que resulta emocionante y hasta divertido en un inicio, va perdiendo la capacidad de asombro cuando, ante cada personaje que muere o queda en peligro, se presiona la daga y se borra todo como si se tratara de la función de “Deshacer” del teclado.
Jake Gyllenhaal es un actor que ha destacado en cintas independientes como Donnie Darko y Brokeback Mountain, pero aquí se le nota perdido en el rol de héroe de acción.
En papeles secundarios, encontramos a dos grandes actores: Ben Kingsley (Gandhi, La Lista de Schindler, La Isla Siniestra) en el papel de Nizam, el hermano del rey; y Alfred Molina (Frida, Spider Man 2, An Education), irreconocible como un convenido empresario informal que organiza carreras de avestruces.
Ambos actores elevan el nivel de esta cinta que por momentos más parece un videojuego que repite las mismas acciones y peleas, cambiando sólo de escenario y ponchando en cámara lenta cada salto para mayor lucimiento de los efectos visuales.
Título original: Prince of Persia: The Sands of Time
País y año: Estados Unidos, 2010
Director: Mike Newell
Actores: Jake Gyllenhaal, Gemma Arterton, Ben Kingsley, Alfred Molina, Richard Coyle, Ronald Pickup, entre otros.
Calificación: ** 1/2
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