31 ene. 2015

Tormenta de arena

A sus 84 años, Clint Eastwood ha disparado en el blanco de la polémica con su más reciente trabajo como director: Francotirador (American Sniper). Mientras que algunos la han considerado una cinta de propaganda a favor del ejército de EEUU, otros ven un duro retrato de las fatales consecuencias que implica encarnar a un héroe de guerra. ¿Pero es posible evitar los apasionamientos y hallar un punto medio?

Esta adaptación de la autobiografía de Chris Kyle cuenta cómo este francotirador de élite es enviado a Irak con la misión de proteger a sus compañeros. Allí se gana el apodo de “Leyenda” por su gran precisión. Entre cada viaje que emprende al campo de batalla, se narra la relación cada vez más distante con su esposa.

En su valioso díptico sobre la Segunda Guerra Mundial, La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima, Eastwood mostraba el punto de vista de cada bando del conflicto, los ideales que cada país representaba y sus distintas maneras de encarar el heroísmo. En Francotirador, prefiere mantener una visión ciertamente sesgada, en la que el enemigo son los iraquíes anónimos a los que hay que eliminar sin importar la edad o el género. Incluso el único iraquí que aparenta ser un hombre acogedor, es luego representando como un traidor que debe ser asesinado a sangre fría.

No estoy de acuerdo con quienes dicen que Eastwood ha hecho una película de propaganda bélica para glorificar al ejército. De hecho, es un cineasta conservador, que defiende el patriotismo, la lealtad y otros valores tradicionales, pero también sabe mostrar los dilemas morales que atormentan a su protagonista. El estrés post-traumático que lo consume en su regreso a casa es el mejor contrapeso a toda la carga dramática desatada por sus asesinatos en serie. La formidable escena en la que Chris está sentado frente al televisor apagado e imagina los bombardeos y otros sonidos de la guerra, ilustra esa contradicción.

Una de las mejores secuencias de la película muestra a Chris y sus compañeros en pleno combate, envueltos en una tormenta de arena que amenaza con enterrarlos vivos. Es una expresión de la furia y la hostilidad del entorno; la demostración más cruel de que no importa donde vayan, el peligro se cierne siempre alrededor de ellos.

Bradley Cooper ha sido nominado al Oscar tres años consecutivos. Las dos veces anteriores fue por personajes cómicos, pero esta vez es por un personaje mucho más hermético, más apoyado en la acción que en las palabras. A pesar de que continúa progresando como intérprete, sigo pensando que sus tres nominaciones al Oscar han sido una exageración, causadas más por su popularidad que por su talento.

A pesar de su visión sesgada y plana del enemigo, Francotirador es una cinta bélica que cuestiona el mito de “Leyenda” que se forja alrededor de Chris Kyle. Él mismo se incomoda cuando lo llaman por ese apelativo y Clint Eastwood invita a la audiencia a compartir ese fastidio, a analizar el precio que se tiene que pagar para llegar a ese estatus de figura de culto y a preguntarse hasta dónde llegan las consecuencias de la guerra, las cuales se ramifican mucho más allá del campo de batalla.


Título original: American Sniper
País y año: Estados Unidos 2014
Director: Clint Eastwood
Actores: Bradley Cooper, Sienna Miller, Kyle Gallner, Jake McDorman, Eric Ladin, entre otros.
Calificación: ***.

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