9 ene. 2016

Las mejores películas de 2015: Opinan los lectores – Parte 2

Como comenté en mi post anterior, este año he invitado a amigos y lectores del blog para que compartan cuál fue su película favorita de 2015. A diferencia de la primera parte, en que todos eligieron una cinta diferente, en este segundo post tres personas coinciden en señalar a Intensa Mente como la mejor película del año, la cual curiosamente también ocupó el primer lugar de mi top 10 del año en Cinencuentro. Gracias a todos los que se tomaron un tiempo para enviarme sus textos. 

Celia Hurtado Bellido:


Mi película favorita del 2015 es Intensa Mente, porque, además de la animación espectacular, es divertida y emotiva a la vez. Nos explica cómo funciona nuestra mente de una manera tan sencilla que sin importar la edad que tengas la disfrutas igual y te deja una gran enseñanza positiva. Le devolvió, con un brillo "intenso", la magia a Pixar.

Melissa Malqui:

Siendo una amante de las películas animadas, era de esperarse que mis películas favoritas del 2015 sean El Principito e Intensa Mente


En El Principito hablamos de la adaptación de un libro clásico, no necesariamente infantil, cuyo director (Mark Osborne) lleva a la pantalla grande con el respeto y delicadeza que esta merece. A través de pequeñas viñetas o historias, nos narra situaciones de la vida cotidiana que en cierto momento de nuestro crecimiento olvidamos o dejamos de lado, ya sea por la rutina o las responsabilidades de ser “adulto”. Es así que ver la película es como regresar a nuestra infancia y recordar lo puro del significado de la inocencia y la simplicidad, donde nuestro mundo no es un globo terráqueo de miles de kilómetros, sino que está conformado solo por las personas y situaciones que se desarrollan a nuestro alrededor y de las cuales depende nuestra felicidad.

En cuanto a la realización, resalto los 2 estilos de animación usados, ya que el stop motion  y el estilo de trazo (usados para las escenas del libro) son tan fieles a las ilustraciones originales del libro que da gusto ver el resultado. El director no solo nos sorprende sino que nos deslumbra con su fino tratamiento de las ilustraciones. Por otro lado, tenemos la animación por computadora de la historia de  la niña que sigue una rutina estricta para llegar a lo que su madre considera “perfección”. Con la mezcla de ambos estilos, la película logra su perfección manteniendo un estilo simple pero al mismo tiempo sofisticado y vanguardista.

En resumen, El Principito es una buena película tanto a nivel estético como de contenido, que nos hace no solo pasar un buen rato, sino además reflexionar sobre nuestra niñez y la niñez que queremos para nuestros hijos.


Mi segunda película escogida es Intensa Mente y he de decir que desde que vi el primer tráiler de la película contaba los días para verla. El simple hecho de que alguien tomara la premisa de contar qué pasa por tu cerebro con cada acción o decisión que tomas, es algo que a cualquiera le causaría demasiada curiosidad.

Cuando vi la película en su estreno, disfruté de cada segundo, pues está llena de animaciones limpias, personajes creativos y amables a la vista. Intensa Mente pasó de ser una película animada a ser una reflexión de la “no perfección” de nuestros sentimientos y acciones, ya que para todo final feliz siempre habrá un recorrido de montaña rusa en el que pasaremos de la tristeza al enojo, de la desesperación a la depresión, todo para lograr lo mejor que puede salir de nosotros.

Todo esto se ve repotenciado por una banda sonora preciosa, que te sumerge en lo que parece un recuerdo de alguna anécdota de tu vida, pero que al final resulta ser una reflexión sobre nuestras propias acciones. ¡Imperdible!

Julio Mateus:

Entre las estrenadas el 2015, hay dos películas que llamaron mi atención porque abordan biografías muy vinculadas. Me refiero a El código enigma (The Imitation Game) y a Steve Jobs. En una escena de la segunda cinta, un periodista le pregunta a Michael Fassbender (quien personifica al genio creador de las MacIntosh) si el famoso logo de Apple era un homenaje a Alan Turing (el otro genio, considerado “padre de la computación moderna” y suicidado luego de mordisquear una manzana envenenada con cianuro). La respuesta fue negativa, pero alimenta un mito y recuerda la conexión entre ambas personalidades: Jobs fue un declarado admirador de Turing y a ambos debemos, en mucho, la revolución tecnológica de nuestros días. 


Como buenas biografías, se presentan historias parciales, con acentos dispuestos a voluntad de un guion que siempre debe vender. Con todo y los inevitables sesgos, ambas películas ilustran muy bien los contextos históricos y las atmósferas personales en que se desarrollan estos genios. Además, presentan personajes, entornos y guiños con la realidad que ofrecen suficiente material para discutir. 


En El código enigma, la misión principal es crear una máquina que descubra los códigos nazis en medio de una sangrienta Segunda Guerra Mundial; en Steve Jobs, es diseñar una manera revolucionaria de interactuar con las computadoras. Si bien no son el centro de las narraciones, los objetos tecnológicos tienen un rol de interés que permite rememorar la evolución del conocimiento. En circunstancias distintas y con características propias, otro puente común entre ambos personajes es su dificultad manifiesta para relacionarse con otros: un rasgo de estereotipada genialidad que los distingue del común de los mortales.

Sea como fuere, se trata de dos homenajes a personajes trascendentes en la historia que viene bien ver. 

Paulo Ortega Barreto:


Mi película favorita fue Inside Out. Está hecha para verla desde dos perspectivas, por un lado llena de humor con un mensaje concreto con el que cualquier niño se divierte y entiende, mientras por otro lado tenemos el aspecto complejo, inteligente y sobre todo creativo que los adultos pueden disfrutar, retratando de una manera espectacular las emociones que hacen a cada uno diferente. Está en el tope de la animación junto con Wall-E, Toy Story y Up. 9/10.

Felix Miguel Vera:

Ex Machina es mi película favorita y la sorpresa del año. El director es Alex Garland, guionista de 28 días después y Dredd. Es un drama psicológico brillante con una desconocida, robótica y encantadora Alicia Vikander (Ava) acompañada del talentoso Oscar Isaac como Nathan Bateman, un genio y excéntrico millonario creador del primer robot humanoide con inteligencia artificial.

Caleb Smith (Domhnall Gleeson) es un programador que visita una misteriosa isla con instalaciones de alta seguridad invitado por Nathan Bateman, un hombre que a primera vista parece autodestructivo y al mismo tiempo increíblemente inteligente. Caleb es encargado de pasar el Test de Turing (prueba de la habilidad de una máquina de exhibir un comportamiento inteligente similar, o indistinguible, del de un ser humano) y conoce a Ava, un robot que, al mismo tiempo, estudia el comportamiento de Caleb. 


El director pone todo el peso dramático en la interacción entre Caleb y Ava, explorando la fascinante dicotomía entre el hombre y la máquina, creando un ambiente seductor y al mismo tiempo claustrofóbico, manipulando la percepción de lo bueno y lo malo, el deseo y la realidad.

Ex Machina
me sorprendió y creo que veremos mucho más de Garland, quien al igual que Neill Blomkamp en District 9 dio los pasos correctos hacia el buen cine de ciencia ficción.

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