19 ago. 2008

La Reina Leona

Durante nueve días los cinéfilos limeños pudimos huir de la cartelera inflada de superhéroes y comedias románticas para ingresar por una ventana a conocer ese otro cine que las grandes distribuidoras se rehúsan a proyectar el resto del año. El Festival de Lima, 12° Encuentro Latinoamericano de Cine presentó en esta nueva edición menos títulos para las secciones de competencia (ficción y documental), pero la calidad de la selección estuvo mejor cuidada que el año pasado y en el jurado destacaron personalidades como Mario Vargas Llosa y María de Medeiros. El mayor punto en contra del festival es que los precios de las entradas subieron este año, lo cual hace difícil ver la mayor cantidad posible de películas. Aquí comparto un breve repaso por las cintas que pude ver.

Sección Oficial – Ficción

Leonera (Argentina, 2008) de Pablo Trapero cuenta la historia de Julia, una mujer embarazada que es enviada a la cárcel luego de una confusa noche en que el amante de su novio murió asesinado en su departamento. Trapero evita el sentimentalismo y muestra de forma conmovedora cómo la maternidad, en el entorno más hostil, puede transformar a una mujer desorientada en una verdadera leona capaz de todo por proteger a su hijo. La mutación física del personaje acompaña un cambio de actitud hacia la vida misma y el amor. Esta cinta, de lejos la mejor que vi en todo el festival, recibió con mucha justicia cinco premios del jurado: mejor película de ficción, mejor actriz (Martina Gusmán), mejor guión, mejor fotografía y mención especial a la actriz Laura García. Calificación: **** ½.

Tropa de Élite (Brasil, 2007) de José Padilha se enfoca en un grupo de policías de alto vuelo cuya misión es derrotar a unos narcotraficantes en una favela de Río de Janeiro. El Capitán Nascimento debe buscar un reemplazo competente a tiempo para estar junto con su esposa cuando ella dé a luz, mientras dos policías novatos pasan por un duro camino de aprendizaje para entrar en esa tropa de élite. Aunque la temática, edición y dirección recuerdan inmediatamente a Ciudad de Dios, la película cuenta con las dosis justas de suspenso, acción y comedia como para reclamar un lugar de honor entre las mejores cintas que ha producido el país carioca en los últimos años. No sorprende que haya obtenido el premio a mejor película de acuerdo al voto del público. Calificación: ****.

La Mujer sin Cabeza (Argentina, 2008) de Lucrecia Martel nos muestra de cerca a Verónica, quien por un descuido atropella algo en la carretera y no tiene valor para detenerse a ver qué atropelló. Luego la vemos en sus facetas más cotidianas deteriorándose a causa de este incidente, porque la culpa la consume de a pocos. Con una narrativa poco convencional, Martel nos invita a seguir cada paso de Verónica en escenas de grandes silencios o de conversaciones en apariencia intrascendentes. Aunque el afán contemplativo puede llegar a cansar en algún momento, las actuaciones de la protagonista María Onetto y de los actores secundarios son perfectos ejemplos de una sutileza bien trabajada. Calificación: *** ½.

Dioses (Perú, 2008) de Josué Méndez es el retrato de una familia disfuncional de la clase alta limeña que vive de las apariencias. Agustín (Edgar Saba) es un empresario enamorado de Elisa (Maricielo Effio), una chica mucho más joven y humilde que trata de adaptarse a ese exclusivo círculo social. Su hijo Diego (Sergio Gjurinovic) siente una fuerte atracción por su hermana Andrea (Anahí De Cárdenas), a quien no le importa nada más que divertirse sin asumir responsabilidades. Las escenas más logradas son las que desnudan la frivolidad, ridiculez e hipocresía de ciertos sectores de nuestra sociedad, pero no todos los personajes llegan a explotar sus matices. Mientras Elisa y Diego sufren transformaciones producidas por su relación con el entorno, Agustín y Andrea son personajes más planos y esquemáticos. Calificación: *** ½.

El Acuarelista (Perú, 2008) de Daniel Ro narra cómo un oficinista al que sólo conocemos como Sr. T (Miguel Iza) se muda a un edificio para cumplir su sueño de pintar una acuarela, sin imaginar que todos los vecinos le harán la vida imposible al tratar de aprovecharse de él de mil formas. Si bien al principio las situaciones imprevistas y los personajes absurdos resultan entretenidos, hacia el final el caos y el tono solemne se apoderan de una trama que fuerza un poco las metáforas sobre la intolerancia e ignorancia de la sociedad con respecto al artista. Un punto a favor son las atractivas acuarelas y la forma sutil en que se incorporan al relato. Calificación: ***.

Presentaciones Imprescindibles

En esta categoría, que agrupa a cintas de gran interés provenientes de todo el mundo, destacó Crimen y Lujuria (Se, Jie; China, 2007) del gran director Ang Lee (El Tigre y el Dragón, Brokeback Mountain). Ambientada en Shanghai durante la Segunda Guerra Mundial, es un thriller sobre una actriz y espía (Wei Tang) que se une a la resistencia para vengarse de un político traidor (Tony Leung). Sus fuertes y polémicas escenas de sexo (censuradas en su propio país) representan la relación de poder, dominación y atracción fatal que se establece entre la protagonista y el móvil de su venganza. El juego de seducción va creciendo en suspenso hasta llegar a un final devastador. Calificación: ****.

Relaciones Peligrosas (Before the Devil Knows You're Dead; Estados Unidos, 2007) es el más reciente trabajo de Sydney Lumet, que presenta a dos hermanos (Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman) que en su intento desesperado por conseguir dinero deciden asaltar la joyería de sus propios padres, pero el plan se les escapa de las manos sin que puedan retroceder. La película está muy bien actuada y analiza, desde distintos puntos de vista, cómo se va desmoronando la relación entre todos los integrantes de la familia a medida que las verdades más incómodas salen a la superficie. Calificación: ****.

Mi Mejor Amigo (Mon meilleur ami; Francia, 2006) es una comedia sobre un hombre llamado François (Daniel Auteuil) que hace una apuesta con su socia: como ella afirma que él no tiene amigos de verdad, le da diez días de plazo para que le presente un mejor amigo o si no ella se quedará con un costoso jarrón que él acaba de adquirir en una subasta. Para salir del apuro, François contratará a un taxista muy carismático y sabelotodo para que le enseñe a hacer amigos. El humor por momentos es negro y luego más bien es de colores pasteles, culminando en un final ciertamente predecible pero que igual nos deja con una sonrisa en los labios. Calificación: ***.

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