Adolescencia interrumpida
Adolescencia (Adolescence, Reino Unido, 2025) es una miniserie reveladora (no solo por lo que revela de los personajes, sino de los propios espectadores y sus prejuicios) que consta de cuatro episodios, cada uno de los cuales está narrado a través de un largo plano secuencia de entre 50 y 60 minutos, sin cortes de edición. Este manido recurso se justifica plenamente y le confiere a la narración un sentido de urgencia, inmediatez, intimidad y conmoción cuando la tragedia, la violencia o la desolación se infiltran de forma intempestiva en la vida cotidiana de una familia.
En un pueblo inglés, la policía derriba la puerta de una casa y detiene a Jamie Miller (Owen Cooper), un chico de 13 años, al que se le acusa de ser el principal sospechoso del asesinato de una compañera de clase. Sus padres (Stephen Graham y Christine Tremarco) no entienden lo que pasa y creen que se trata de un mal entendido.
Como hicieron (o intentaron hacer) Alfred Hitchcock en La soga, Alejandro González Iñárritu en Birdman, Sam Mendes en 1917 y muchos otros directores, en Adolescencia la cámara registra las acciones sin parar de inicio a fin durante todo el capítulo, en un solo plano secuencia. Así, la cámara realiza impresionantes coreografías moviéndose desde una casa hasta un patrullero y luego a una estación de policía en el primer episodio, o deslizándose por distintos ambientes de un colegio en el segundo episodio: desde salones de clase hasta pasillos, patios y finalmente la vía pública.
Esta miniserie, creada por Jack Thorne y Stephen Graham y dirigida por Philip Barantini, no solo es impresionante a nivel técnico. También lo es a nivel narrativo, pues a lo largo de sus cuatro episodios aborda temas difíciles y potencialmente incómodos, como la masculinidad tóxica, la misoginia, los feminicidios, el ciberbullying, la violencia no canalizada que explota de formas insospechadas, la crianza de niños y adolescentes en un mundo gobernado por internet y las redes sociales y las barreras que crea la tecnología en la comunicación entre los adultos y sus hijos.
A nivel actoral, el desempeño del elenco también es sobresaliente. El protagonista Owen Cooper jamás había actuado antes de esta serie y aquí demuestra un complejo y completo rango de emociones, especialmente en el capítulo 3, donde conocemos más de cerca la forma de pensar de Jamie. También se luce en ese capítulo Erin Doherty (The Crown) en el papel de la psicóloga que intenta entender lo que todos se preguntan: ¿por qué lo hizo?. Y Stephen Graham (Snatch), quien interpreta al papá de Jamie, está sensacional en el capítulo 4, transitando de la calma a la frustración y luego a una sensación de desconsuelo que resulta devastadora.
Sin ofrecer respuestas fáciles ni dar soluciones moralistas, Adolescencia pone varios temas ásperos sobre el tapete y confronta al espectador sobre sus propias opiniones y juicios de valor sobre estos asuntos, sugiriendo de manera sutil que la sociedad en su conjunto y todas las instituciones (las escuelas, los gobiernos, el sistema judicial) cumplen un papel en esos brotes de violencia que se producen tanto en internet como en la vida real y que pueden llegar a tener consecuencias fatales, ya sea porque son espacios donde la violencia muchas veces se genera y se amplifica, o porque su inacción e indiferencia las vuelve cómplices silenciosas de aquellos que ejercen la violencia. Al final del recorrido, no hay dedos acusadores ni moralejas, pero sí se abre la puerta a muchas preguntas que cada espectador puede (y debe) hacerse.
Calificación: 8/10.
Esta miniserie está disponible en Netflix.
En un pueblo inglés, la policía derriba la puerta de una casa y detiene a Jamie Miller (Owen Cooper), un chico de 13 años, al que se le acusa de ser el principal sospechoso del asesinato de una compañera de clase. Sus padres (Stephen Graham y Christine Tremarco) no entienden lo que pasa y creen que se trata de un mal entendido.
Como hicieron (o intentaron hacer) Alfred Hitchcock en La soga, Alejandro González Iñárritu en Birdman, Sam Mendes en 1917 y muchos otros directores, en Adolescencia la cámara registra las acciones sin parar de inicio a fin durante todo el capítulo, en un solo plano secuencia. Así, la cámara realiza impresionantes coreografías moviéndose desde una casa hasta un patrullero y luego a una estación de policía en el primer episodio, o deslizándose por distintos ambientes de un colegio en el segundo episodio: desde salones de clase hasta pasillos, patios y finalmente la vía pública.
Esta miniserie, creada por Jack Thorne y Stephen Graham y dirigida por Philip Barantini, no solo es impresionante a nivel técnico. También lo es a nivel narrativo, pues a lo largo de sus cuatro episodios aborda temas difíciles y potencialmente incómodos, como la masculinidad tóxica, la misoginia, los feminicidios, el ciberbullying, la violencia no canalizada que explota de formas insospechadas, la crianza de niños y adolescentes en un mundo gobernado por internet y las redes sociales y las barreras que crea la tecnología en la comunicación entre los adultos y sus hijos.
Sin ofrecer respuestas fáciles ni dar soluciones moralistas, Adolescencia pone varios temas ásperos sobre el tapete y confronta al espectador sobre sus propias opiniones y juicios de valor sobre estos asuntos, sugiriendo de manera sutil que la sociedad en su conjunto y todas las instituciones (las escuelas, los gobiernos, el sistema judicial) cumplen un papel en esos brotes de violencia que se producen tanto en internet como en la vida real y que pueden llegar a tener consecuencias fatales, ya sea porque son espacios donde la violencia muchas veces se genera y se amplifica, o porque su inacción e indiferencia las vuelve cómplices silenciosas de aquellos que ejercen la violencia. Al final del recorrido, no hay dedos acusadores ni moralejas, pero sí se abre la puerta a muchas preguntas que cada espectador puede (y debe) hacerse.
Calificación: 8/10.
Esta miniserie está disponible en Netflix.
Comentarios