3 mar. 2012

Insensatez y sentimentalismo

Entre las nominadas a mejor película en los Oscar 2012, podemos encontrar dos cintas relativamente decepcionantes como Caballo de guerra y Tan fuerte y tan cerca, que en mayor o menor medida recurren al sentimentalismo para causar impacto.

El salto de Spielberg

Justo antes de la Primera Guerra Mundial, el padre de Albert Narracott adquiere un caballo, pero por falta de dinero, el animal es vendido a la caballería británica. A lo largo de la guerra, el caballo va cambiando de dueños, mientras que Albert se enlista como soldado para luchar en el conflicto.

Caballo de Guerra nos muestra la solvencia del director Steven Spielberg para filmar las escenas de batalla como un gran espectáculo coreográfico: cada bala y cada hombre caído en conflicto encajan a la perfección en el encuadre.

A pesar de que Spielberg cierra la película con uno de sus acostumbrados finales sentimentales, los distintos episodios llegan a caer en la monotonía. El personaje que transmite mayor calidez es el propio caballo, porque sus dueños esporádicos desaparecen muy pronto, sin que podamos conectarnos con ellos. Y el protagonista Jeremy Irvine, en quien recae el mayor peso dramático, tiene una actuación poco convincente en el rol de Albert.

De las 6 nominaciones al Oscar que tuvo Caballo de Guerra, las más merecidas son las de fotografía y música. Ambos aspectos nos recuerdan que estamos ante una cinta bélica de grandes ambiciones. Spielberg se pone la valla muy alta, pero su salto no es tan fuerte como él quisiera.

Título original: War Horse
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Steven Spielberg
Actores: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, Niels Arstrup, Benedict Cumberbatch, David Kross, Eddie Marsan, entre otros.
Calificación: ***

Tan locuaz y tan masoquista

Así como la Segunda Guerra Mundial ha inspirado una infinidad de películas, los atentados del 11 de setiembre y sus consecuencias se han visto representados en cintas como Las Torres Gemelas o United 93. Ahora es el turno de Tan fuerte y tan cerca (Extremely Loud and Incredibly Close), la recreación del trauma de un niño que queda huérfano a causa del ataque terrorista.

Cuando el precoz Oskar Schell (Thomas Horn) descubre una llave que pertenecía a su padre, fallecido en una de las Torres Gemelas, recorre toda la ciudad de Nueva York buscando la cerradura que abre esa llave. Para lograr su cometido, entrevista a cientos de personas con la esperanza de que le den una pista que lo conecte con su padre.

El director Stephen Daldry deja de lado la sutileza y las emociones contenidas de sus trabajos anteriores (Billy Elliott, Las Horas, The Reader), para hacer un film extremadamente sentimental e increíblemente cercano al masoquismo. Por ejemplo, Oskar repite una y otra vez la grabación que dejó su padre antes de morir en el atentado. Esta reiteración se convierte en un exceso francamente irritante.

Sin embargo, la película mejora cuando entra en escena el gran actor sueco Max Von Sydow, quien interpreta a un anciano mudo que acompaña a Oskar en su expedición. Para los espectadores, es también el contrapeso ideal de un niño que nunca para de hablar y que siempre cree saberlo todo. Al final, terminamos sintiéndonos como testigos involuntarios de una terapia familiar en la que se nos restriega en la cara la explotación exagerada del sufrimiento.

Título original: Extremely Loud and Incredibly Close
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Stephen Daldry
Actores: Thomas Horn, Tom Hanks, Sandra Bullock, Max von Sydow, Viola Davis, Jeffrey Wright, John Goodman, entre otros.
Calificación: **

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