21 mar. 2013

La permanencia del amor


En una de las escenas más memorables de Amour, el protagonista le cuenta a su esposa sobre la gran impresión que le dejó cierto film cuando era un niño y cómo a pesar de no recordar bien la película, aún tenía muy presente la sensación que tuvo al verla. Como espectador, me puedo identificar plenamente con ese relato y estoy seguro que dentro de muchos años, seguiré recordando las sensaciones que ha generado en mí esta obra maestra.

Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva) son una pareja de músicos retirados y octogenarios. Repentinamente, ella sufre una grave parálisis y su salud empieza a deteriorarse vertiginosamente. Georges se dedica exclusivamente a atenderla, aunque ella se resiste a que ambos tengan que pasar por ese martirio.

El cineasta alemán Michael Haneke ya me había deslumbrado con sus inquietantes y magníficos filmes Escondido y La cinta blanca. Con Amour demuestra una vez más que es uno de los mejores exponentes contemporáneos del cine de autor, por su gran maestría narrativa y su capacidad de conmocionar sin llegar a lo grotesco. En las escenas más cotidianas, sabe infiltrar un elemento que quiebra repentinamente el orden y nada vuelve a ser como antes.

En esta ocasión, Haneke pone en evidencia los sacrificios extremos y agobiantes que uno está dispuesto a hacer por amor. Cuando el sufrimiento es insoportable y el dolor reemplaza a cualquier otra sensación, ¿es justo para el enfermo y para su pareja seguir aferrándose a la vida a través de un hilo muy frágil? Cualquiera que ha tenido a un ser querido sufriendo una enfermedad terminal, sabe lo duro que es verlo apagarse lenta e irremediablemente.

Georges y Anne son una pareja icónica, porque en cada gesto se evidencia el entendimiento mutuo que llega tras haber compartido toda una vida. En el devastador acto final, se demuestra cómo la búsqueda del bienestar de ella, condena a él a una culpa insoportable e imposible de cargar sobre sus hombros.

Los dos protagonistas ofrecen actuaciones impecables y grandiosas. Emmanuelle Riva está fenomenal mostrando el estoicismo de Anne cuando se enfrenta a su enfermedad. Jean-Louis Trintignant conmueve con la enorme entrega y dedicación de Georges. En un rol secundario, la tremenda actriz Isabelle Huppert destaca como la única hija de la pareja.

Amour es una película que puede resultar muy chocante para ciertos espectadores, porque el desenlace es desconcertante y sobrecogedor. Sin embargo, esa conmoción no debe opacar la belleza de un film que muestra un romance tan puro y tan honesto, tan cómplice y tan incondicional.

Título original: Amour
País y año: Austria, Francia y Alemania 2012
Director: Michael Haneke
Actores: Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, Alexandre Tharaud, William Shimell, Ramón Agirre, Rita Blanco, entre otros.

Calificación: *****.

2 comentarios:

Eduvat dijo...

Me ha dado curiosidad verla. Gracias por la crítica. Muy buena. Cuando la lees te deja con mucha curiosidad.

Juan Carlos Ugarelli dijo...

Gracias por el comentario, Eduvat. Me alegro de haber despertado tu curiosidad.