29 ago. 2015

Festival de Lima 2015: Segundo balance

En el primer balance del Festival de Cine de Lima 2015 comenté tres excelentes películas de las muestras paralelas (Mommy, Los paraguas de Cherburgo y La sal de la tierra) y también la chilena El Club.

En este segundo balance, repaso cuatro cintas latinoamericanas de la competencia oficial de ficción: la peruana Rosa Chumbe, la argentina Paulina, la mexicana Carmín tropical y la cubana La pared de las palabras.

Rosa Chumbe


En una Lima hostil, Rosa es una mujer policía adicta al juego y al alcohol que debe cuidar de su nieto cuando su hija huye repentinamente llevándose todos sus ahorros. Rosa descubre en esa relación con el pequeño niño una válvula de escape frente a la depresión y la soledad.

Este es el primer protagónico de Liliana Trujillo, una actriz a quien hemos visto varias veces en papeles secundarios (Tarata, La herencia, Magallanes, etc.). Su destacada actuación está construida a base de silencios cargados de frustración y miradas que demandan atención. Por su parte, el cómico Alejandro Romero (el “Gordo Casaretto”) aporta una necesaria cuota de humor como un conductor de TV.

El director Jonatan Relayze (a quien entrevisté durante el Festival) acierta en la recreación de Lima, mostrando con una gran autenticidad distintos paisajes de la ciudad: las señoras que conversan en el transporte público, las comidas en carretillas y restaurantes de menú, los laberínticos edificios burocráticos, etc. Solo se le podría objetar que el desenlace tenga lugar en la procesión del Señor de los Milagros (como en las recientes Octubre y El evangelio de la carne), pero aquí la mística es diferente a esas películas, porque la fe no se siente tan impostada y la ciudad no es un simple telón, es un personaje más, perverso y envolvente a la vez. Calificación: *** ½.


Paulina


Esta cinta argentina también conocida como La patota nos presenta a Paulina, una abogada idealista que abandona su carrera para dictar clases en la escuela de una zona rural muy pobre. Una noche es violada por una pandilla. Para indignación de su novio y su padre, Paulina decide seguir trabajando en el mismo barrio donde fue atacada, sin imaginar que los agresores están más cerca de lo que sospecha.

Paulina es un remake de La patota, protagonizada por Mirtha Legrand en los años 60. Más de 5 décadas después, aún se mantienen vigentes temas como las profundas desigualdades sociales frente a la administración de justicia, así como las causas y consecuencias de la violencia contra la mujer. El director Santiago Mitre plantea el debate sobre el rol de la víctima frente a la justicia: ¿es ella la única que puede decidir si se castiga al culpable? ¿El supuesto culpable es a su vez víctima de un sistema opresivo y discriminatorio?

Ese debate es verbalizado y podría decir que quizás hasta es demasiado subrayado en los diálogos que tienen Paulina (Dolores Fonzi, excelente) y su padre Oscar Martínez (también notable), pero el director hace lo posible por mostrar ambas posturas para que el espectador saque sus propias conclusiones. Aunque las decisiones de la protagonista pueden llegar a resultar exasperantes e incomprensibles, este es un film que pretende invitarnos a ponernos en el lugar de esta mujer y tratar de entender todas las variables en juego, muchas de las cuales se escapan en el análisis más superficial. Calificación: ***.

Carmín tropical


Esta película mexicana narra una búsqueda y un retorno. Mabel es una chica transexual que regresa después de años a su pueblo natal para indagar sobre el asesinato de su amiga Daniela, quien también era transexual. En el camino, se ve invadida por la nostalgia y tentada por la posibilidad de volver a amar y de retomar su pasión, el canto.

A diferencia de otras cintas que presentan personajes transexuales, Carmín tropical no cae en los estereotipos de mostrarlos como seres marginales o exóticos. Por el contrario, el director Rigoberto Pérezcano opta por crear un entorno inclusivo, en el que la familia y los amigos los aceptan con naturalidad, sin prejuicios.

Los dos primeros tercios de la película son sólidos y convincentes, pues intercalan los rasgos del género policial (las pesquisas, el descubrimiento de pistas y sospechosos) con los intentos de Mabel por reconciliarse con su pasado al honrar a su amiga muerta. En el último tramo la revelación de la verdadera identidad del asesino no resulta tan sorprendente, pero la película recupera fuerza con un desenlace abrupto que deja un enigmático halo de misterio, mientras suena una triste canción de despedida. Calificación: ***.

La pared de las palabras


Luis es un hombre adulto que padece una distonía desde la infancia, lo que le impide comunicarse a través del lenguaje corporal o verbal. Vive internado en una institución médica, pero los fines de semana su madre lo lleva a su casa. Mientras su enfermedad se va haciendo cada vez más aguda, su madre se resiste a ver cómo la vida de su hijo se consume.

Esta cinta cubana pretende rendir homenaje a las abnegadas madres que dedican su vida a cuidar de sus hijos enfermos, dejando de lado todas las demás prioridades y sacrificando sus propios intereses. Sin embargo, esas nobles intenciones se ven parcialmente opacadas por unos minutos finales en los que un personaje habla desde el más allá para pronunciar un innecesario discurso incendiario.

El actor Jorge Perugorría (recordado por Fresa y chocolate) destaca en el papel de Luis y asume el enorme reto de comunicar sus emociones sólo a través de las miradas. El resto del elenco muchas veces opta por un registro exagerado, especialmente algunos de los pacientes del centro médico, como una chica esquizofrénica que lanza diatribas revolucionarias, supuestamente con un propósito cómico, pero que termina resultando un cliché ofensivo de los enfermos mentales. Calificación: **.

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