Por siempre joven
Marty Supremo (Marty Supreme, Estados Unidos, 2025) es un relato frenético, hiperactivo y ocasionalmente agotador que muestra cómo un perdedor empedernido busca convertirse en ganador a través de una red de mentiras, timos, estafas y manipulaciones que lo hacen correr (y engañar) sin parar de un lado a otro de la pantalla, como las pelotas de ping pong que golpea con su raqueta, tratando de lograr una grandeza que siempre parece inalcanzable.
Nueva York, 1952. Marty Mauser (Timothée Chalamet) es un muchacho que trabaja en la zapatería de su tío, pero su verdadero sueño es viajar a Londres para participar en un campeonato de ping pong. En el camino, se encuentra con una serie de imprevistos que no hacen más que exacerbar más su vehemencia y su ambición, y para ello, se enreda en una serie de situaciones que lo llevan a manipular y estafar a todo el que se encuentre en su trayecto, con tal de cumplir lo que se propone.
Luego de haber dirigido junto a Benny Safdie películas notables como Good Time y Uncut Gems, el cineasta Josh Safdie dirige en solitario Marty Supremo, donde mantiene el mismo ritmo adrenalínico de los largometrajes que realizó junto a su hermano. De hecho, las tres películas conversan entre sí y tienen a protagonistas desesperados que se encuentran en aprietos y tienen que correr contra el reloj para conseguir una suma de dinero que les permita resolver todos sus problemas. Sin embargo, Marty Mauser no solo busca dinero como el fin último, sino que es el medio que le puede permitir participar en los campeonatos de ping pong y demostrar así su valía.
El guion, coescrito por Josh Safdie y Ronald Bronstein, está estructurado como una carrera de obstáculos, en la que Marty debe saltar enérgicamente de una situación a la otra, tratando de conseguir como sea el dinero o el auspicio o la validación de los demás, pero cada vez que parece que está a punto de salirse con la suya, el objetivo se le escapa de las manos y tiene que buscar otra alternativa. Esa estructura, si bien puede resultar repetitiva, también crea el efecto de generar una mezcla de tensión, risa y asombro en el espectador, mientras Marty se mete en enredos cada vez más difíciles de sortear y de los que casi siempre sale ileso.
En el rol protagonista, Timothée Chalamet ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera, como el cínico, narcisista y ambicioso Marty. A su lado, destaca un minucioso trabajo de casting para poblar el universo de Marty de actores y actrices que destacan por su naturalidad y verosimilitud: desde la estrella de cine que ya vio pasar sus años de gloria y que interpreta Gwyneth Paltrow, hasta el mafioso que encarna el cineasta Abel Ferrara, pasando por el formidable rival japonés al que la da vida Koto Kawaguchi.
Aunque en la última escena Marty busca un último acto de redención que se siente un poco forzado o alejado de todo lo que hemos visto del personaje hasta ese momento, Marty Supremo es una nueva demostración del buen pulso narrativo de Josh Safdie y su facilidad para crear retratos de antihéroes que podrían ser fáciles de odiar, pero cuyas desventuras están contadas con tanta urgencia y devoción al caos, que resulta casi imposible resistirse a su magnetismo. Y en el caso de Marty, además, se trata de una acertada representación de esa ilusión y ambición propia de la juventud, cuando todo parece inmediato y ningún sueño parece imposible. Como reza la letra de la canción “Forever Young” que acompaña los créditos iniciales: “So many dreams swinging out of the blue. We'll let them come true” (“Tantos sueños surgiendo de la nada. Los dejaremos hacerse realidad”).
Calificación: 7/10.
Esta película está actualmente en la cartelera peruana. Tiene 9 nominaciones a los premios Oscar, incluyendo mejor película.
Nueva York, 1952. Marty Mauser (Timothée Chalamet) es un muchacho que trabaja en la zapatería de su tío, pero su verdadero sueño es viajar a Londres para participar en un campeonato de ping pong. En el camino, se encuentra con una serie de imprevistos que no hacen más que exacerbar más su vehemencia y su ambición, y para ello, se enreda en una serie de situaciones que lo llevan a manipular y estafar a todo el que se encuentre en su trayecto, con tal de cumplir lo que se propone.
Luego de haber dirigido junto a Benny Safdie películas notables como Good Time y Uncut Gems, el cineasta Josh Safdie dirige en solitario Marty Supremo, donde mantiene el mismo ritmo adrenalínico de los largometrajes que realizó junto a su hermano. De hecho, las tres películas conversan entre sí y tienen a protagonistas desesperados que se encuentran en aprietos y tienen que correr contra el reloj para conseguir una suma de dinero que les permita resolver todos sus problemas. Sin embargo, Marty Mauser no solo busca dinero como el fin último, sino que es el medio que le puede permitir participar en los campeonatos de ping pong y demostrar así su valía.
El guion, coescrito por Josh Safdie y Ronald Bronstein, está estructurado como una carrera de obstáculos, en la que Marty debe saltar enérgicamente de una situación a la otra, tratando de conseguir como sea el dinero o el auspicio o la validación de los demás, pero cada vez que parece que está a punto de salirse con la suya, el objetivo se le escapa de las manos y tiene que buscar otra alternativa. Esa estructura, si bien puede resultar repetitiva, también crea el efecto de generar una mezcla de tensión, risa y asombro en el espectador, mientras Marty se mete en enredos cada vez más difíciles de sortear y de los que casi siempre sale ileso.
Aunque en la última escena Marty busca un último acto de redención que se siente un poco forzado o alejado de todo lo que hemos visto del personaje hasta ese momento, Marty Supremo es una nueva demostración del buen pulso narrativo de Josh Safdie y su facilidad para crear retratos de antihéroes que podrían ser fáciles de odiar, pero cuyas desventuras están contadas con tanta urgencia y devoción al caos, que resulta casi imposible resistirse a su magnetismo. Y en el caso de Marty, además, se trata de una acertada representación de esa ilusión y ambición propia de la juventud, cuando todo parece inmediato y ningún sueño parece imposible. Como reza la letra de la canción “Forever Young” que acompaña los créditos iniciales: “So many dreams swinging out of the blue. We'll let them come true” (“Tantos sueños surgiendo de la nada. Los dejaremos hacerse realidad”).
Calificación: 7/10.
Esta película está actualmente en la cartelera peruana. Tiene 9 nominaciones a los premios Oscar, incluyendo mejor película.


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