Festival de Cine Al Este 2021: Críticas Parte 1

En el artículo anterior, publiqué una lista de 13 películas prometedoras que forman parte de la programación del Festival Al Este 2021. Comparto el primer grupo de críticas de los filmes que vi hasta el momento.


Ondina
(Undine, Alemania) parte del mito homónimo y traslada el relato de un romance apasionado y trágico a la Berlín contemporánea, donde el mismo día que una historiadora termina con su amante, tiene un accidente en el que conoce a un buzo con el que inicia una nueva relación.

El agua es el elemento que atrae a los protagonistas apenas sus miradas se cruzan por primera vez, los baña con la fuerza de un sentimiento que los invade por completo, pero también los hiere cuando arrastra otros materiales (los celos, las mentiras). El agua también conecta todos los hitos de su relación: los ata y los libera, los separa y los vuelve a unir, los mata y los resucita.

Como en las extraordinarias Phoenix y Transit, el director alemán Christian Petzold teje una compleja estructura narrativa en la que explora la forma ambigua, mágica y misteriosa que tiene el amor para permitir a dos amantes vencer a la muerte y trascender a otro plano. Su puesta en escena es precisa y sugerente, ordenando cada elemento del encuadre con sutileza y elegancia. 

Paula Beer y Franz Rogowski encarnan a la perfección a los amantes malditos. Como buenos protagonistas del cine de Petzold, cargan consigo una obsesión y una pasión que los consume. Ambos personifican esa seductora ambigüedad que nos invita a desentrañar lo real y lo onírico mientras navegamos en aguas confusas.

Calificación: 8/10.

Quo vadis, Aida? (Bosnia y Herzegovina) es un impactante y desgarrador filme de denuncia que muestra la crueldad de las milicias serbias y la inercia de los cascos azules de las Naciones Unidas frente al genocidio cometido en contra de la población bosnia en 1995 en la ciudad de Srebrenica (a pesar de ser considerada una zona segura), bajo el pretexto de la limpieza étnica.

La tragedia es narrada desde el punto de vista de Aida, una traductora que trabaja para la ONU y que forma parte de las negociaciones entre los serbios y los cascos azules. Mientras la amenaza de la masacre se va tornando cada vez más cercana, Aida hace todo lo humanamente posible por intentar salvar a su esposo y sus dos hijos.

La directora Jasmila Žbanić narra con firmeza y urgencia un relato de supervivencia que recuerda a otros títulos sobre guerras y genocidios, pero se aleja de los típicos golpes bajos de las producciones de Hollywood. El horror se muestra en su real dimensión, pero la cámara siempre guarda la distancia suficiente o se aleja hacia el fuera de campo en las escenas de mayor violencia, para que estemos cerca pero no dentro de ese infierno del que resulta imposible escapar.

Este filme nominado al Oscar 2021 como mejor película internacional conmueve y se cuela en las entrañas, gracias al humanismo con el cual Žbanić y la protagonista Jasna Đuričić retratan a Aida. En cada diálogo angustiante, en cada paso acelerado, en cada mirada desesperada, Đuričić ofrece una actuación impecable que encapsula la valentía y la constancia de quien lucha hasta el último aliento para que la muerte no le arrebate a su familia.

Calificación: 8/10.


Nunca volverá a nevar (Sniegu juz nigdy nie bedzie, Polonia) es una sátira con toques de fantasía y suspenso que desnuda con ácido humor las contradicciones, anhelos y deseos ocultos de una comunidad burguesa ubicada en los suburbios, donde cada casa es idéntica por fuera, pero el interior esconde diferentes formas de vacío existencial.

A este exclusivo lugar llega Zenia (Alec Utgoff), un misterioso ucraniano nacido en Chernobyl, que trabaja como masajista a domicilio, pero que no solo relaja los cuerpos usando sus manos, sino que también practica la hipnosis. Así, encandila a sus clientes y los despoja de sus dolencias físicas o emocionales. Los transporta temporalmente a otra realidad en la que encuentran mayor equilibrio.

Los cineastas Małgorzata Szumowska y Michał Englert crean una atmósfera cargada de misticismo, intriga y seducción, a partir de un guion que dosifica la información sobre cada personaje para que sepamos solo lo justo y queden flotando algunas dudas sobre sus pasados o sus verdaderas intenciones. No parece importar tanto de dónde vienen, sino las sensaciones que experimentan en el presente.

Al igual que los clientes de Zenia, los espectadores caemos temporalmente bajo un estado de hipnosis gracias a los misterios de una fábula que por momentos resulta impenetrable, pero que también lanza críticas mordaces hacia la sociedad de consumo y hechiza con sus poderosas imágenes de casas llenas de secretos y bosques encantados que nos invitan a dejarnos llevar.

Calificación: 7/10.

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