Fue la mano de Dios: El reencuentro de Sorrentino con sus fantasmas y fantasías

Fue la mano de Dios (È stata la mano di Dio, Italia 2021) nos sumerge de forma entrañable, divertida y conmovedora en los años decisivos de un adolescente que vive con su familia en Nápoles en la década de 1980. El destino se tiñe de júbilo y de fatalidad, mientras el joven Fabietto descubre la pasión por el fútbol, el deseo sexual, el dolor más desgarrador. Y también el cine, ese arte que le permite sanar.

El cineasta italiano Paolo Sorrentino (La gran belleza, Youth, The Young Pope) se reencuentra con los fantasmas y las fantasías de su pasado. El protagonista Fabietto Schisa (interpretado por Filippo Scotti) se convierte en su alter ego y a través de sus ojos, descubrimos los momentos que se grabaron a fuego en su memoria durante sus años formativos.


La primera mitad de la película es mucho más cálida y luminosa. Con un humor absurdo que siempre se filtra en la cotidianeidad de los personajes, conocemos el entorno inmediato de Fabietto: su familia nuclear y su familia extendida: los tíos y primos, así como los vecinos. Todos ellos conforman un retrato colorido y vibrante de la sociedad napolitana de esa época.

Tras un suceso trágico, en la segunda mitad el relato da un vuelco y se vuelve más sombrío, más melancólico. A partir de ese quiebre, el tránsito de Fabietto hacia la madurez adquiere mayor profundidad emocional, su personalidad se acentúa más, su búsqueda de respuestas lo lleva a descubrir el que será su camino definitivo.


El excelente guion de Sorrentino encuentra su contraparte ideal en un reparto maravilloso, capaz de transmitir de forma convincente cada sensación y emoción que los atraviesa. Junto al protagonista Filippo Scotti, brillan Teresa Saponangelo como Maria, su madre irremediablemente bromista y Toni Servillo como Saverio, su encantador padre. 

Si bien a nivel narrativo Fue la mano de Dios es más asequible que otras películas de Sorrentino (como La gran belleza), también contiene ciertos elementos de ambigüedad y fantasía, que le permiten al autor reflexionar sobre la fe: en uno mismo, en su ídolo deportivo (Diego Armando Maradona), en su ídolo cinematográfico (Federico Fellini), en un futuro que parece tan incierto. En ese paso a la vida adulta, el disfrute palpable de la vida se va cubriendo de una capa de nostalgia y añoranza por todo aquello que se evapora cuando uno crece y deja atrás la inocencia.

Calificación: 8/10.

Esta película está disponible en la plataforma de streaming Netflix.

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